sábado, 2 de junio de 2012

Nº 526. Soy miasténico.

 

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Para mis visitantes no es ninguna novedad. Lo he contado muchas veces, relatado de que se trata, sus consecuencias. Pero hoy es un día muy particular como puede verse a continuación: El 2 de junio del 2009 se sancionó la ley de la Ciudad de Buenos Aires que dice. Articulo 1º. Institúyese en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires el día 2 de junio de cada año el día de la persona enferma de miastenia gravis y a su vez la semana que esté comprendida desde ese día  la semana de lucha contra la miastenia gravis. Coincidiendo hoy se realiza organizado por FAIAM el IX encuentro nacional de personas con miastenia gravis. Allí nos vemos,intercambiamos experiencias, confraternizamos en tarea de apuntalamiento, inyección de coraje, participamos con la alegría del encuentro y del reencuentro. Es una enfermedad no fácil de sobrellevar pero todos nosotros estamos acorazados con el valor individual nacido de la experiencia, en el apoyo familiar, en el amor de todos ellos. En el tema tenemos mucho para dar,para insuflarle a quienes comienzan valor, nada de autocompasión. Aprestarse para hacerle frente, pretender llevar una vida lo más normal posible. Contar con la comprensión inestimable de la ayuda médica, ser miembro de la Fundación que brinda apoyo espiritual y práctico , siendo una entidad invalorable. Soy miasténico. Ser miasténico. El destino ha puesto a prueba nuestra voluntad de vivir.

Chau y hasta la próxima.
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miércoles, 30 de mayo de 2012

Nº525 Vi a Lenin.

 

lenin

Aunque cerré las etiquetas Ahora las personas, dije que si cuadraba volvería en cualquier momento sobre el tema. Pues bien, fué en 1983 cuando viajé invitado por un mes a la antigua URSS, con la ilusión de conocer el mundo socialista. Fué una experiencia única que no se me borrará jamás. Con sus pro y sus contra. Imbuído por una credulidad casi infantil, por momentos ingenua, por momentos muy crítica, donde las luces de alarma se encendían a cada rato en observación desapasionada, racional, mostrando las evidentes fallas de funcionamiento del sistema. Mas todo eso no empalidecía la admiración por los logros de la revolución, el hechizo que ejercía Moscú con su arquitectura, su historia, su gente. Luego la visita a Odessa, bellísima y heroica ciudad durante la guerra contra las hordas nazis. En un lejano UFA conté lo de la escalera que aparece en la película El acorazado Potenkim. También surqué las aguas del Mar Negro, y la impronta que dejó en mi memoria. La URSS se debatía en los finales de la guerra fría. Ya había nacido el movimiento de solidaridad en Polonia, como señal del incio del descalabro. Persistía una patológica obstinación trinfalista por asegurar la preeminencdia del campo socialista. En medio de esa agitada situación un día fuí invitado a visitar el mausoleo donde aún descansan los restos embalsamados de Lenin. Hice para entrar cola de los que no hacían cola y en absoluto silencio, respeto y recogimiento avancé hasta verlo en su sarcófago de cristal, muy bien iluminado,con piel de gran blancura, su clásica barbita y el pelo de rojo zanahoria. Afuera, como lo sigue haciendo, una guardia marcial completaba la escenografía.

El tiempo pasó y también sucedió lo que sucedió. En esa oportunidad, a pesar de las dudas abiertas por la coyuntura, la historia y las evidentes fallas de esa sociedad, salí cargado de una honda fortaleza emocional. Allí estaba ese gran revolucionario. Ese hombre que fué capaz de conmocionar al mundo, de aterrorizar al capitalismo, de motivar el seguimiento de millones y millones de personas de todo el mundo, dispuestos a llegar hasta la muerte por la causa.

Regresé a mi patria cargado de dudas sobre  un futuro negro para el proletariado, para los progresistas, para un mundo presa hoy de la mas salvaje crisis de esta era. Cuando veo aún por distintas circunstancias su figura, su imagen, algunas de sus estatuas, hasta las destruidas o desguazadas me invade una honda nostalgia, una profunda tristeza. No por mí, ya en el ocaso de mi vida empeñada en gran parte  en ayudar y acompañar el cambio, sino al pensar en el largo e incierto camino de sufrimiento que le aguarda a la humanidad para ser más humana.

Por lo menos me queda aquella experiencia  vivida, el cambio catastrófico que comprobé  en un segundo viaje acompañado por mi esposa, cuando todo se había derrumbado. El haber visto, a escasa distancia, la figura de uno de los hombres más importanfes del siglo  XX.

Chau y hasta la próxima.

sábado, 26 de mayo de 2012

Nº 524 Se supo. (Un secreto a voces)

Nadie imaginaba que trascendería. En el ambiente había sospechas, rumores, pero no certezas. Se hablaba en corrillos cerrados del tema. Con sigilo, con prudencia. Nadie se atrevía por razones propias, por conveniencia  sacarlo a la luz. De tal manera a quienes afectaba daba el pretexto  de ser un partícipe involuntario. Con el transcurso de los días la cosa fué tomando más fuerza. Ya era más dificil eludirlo, hacerse el desentendido, mirar para otro lado. Corría de oficina en oficina, de repartición en repartición. Por fin ganó la calle. Antes ya algunos medios se habían hecho eco aunque en forma morigerada, atribuyendo a trascendidos, a quien lo dijo pero sin atreverse a dar nombres, a identificarlos. No era vocación del poder dejar correr semejante noticia. Involuncraba demasiados intereses económicos, políticos para una revelación de semejante magnitud. Casi un secreto de estado, mejor dicho, un secreto de estado celosamente guardado. Algún resquicio se había abierto. Eso solo produjo conmoción. Cual ola gigante incontenible, se rompieron los diques, se derramó el contenido y todo, cual valle aguas abajo, se inundó. Porque ese efecto produjo la noticia. Destrucción de instituciones, renuncias, destituciones, crisis políticas, estupor y conmoción en los medios financieros, caídas en la bolsa. Suba de precios, peligrosa agitación social. Nada parecía poder contener la debacle desatada.

Todo porque cuando se supo, se supo.

Chau y hasta la próxima.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Nº 523 . 25 de Mayo.

 

ypf

"Nadie es la patria, pero todos debemos ser dignos del antiguo juramento que prestaron aquellos caballeros de ser lo que ignoraban:argentinos. Somos el porvenir de esos varones. La justificación de aquellos muertos".

Jorge Luis Borges.

Se cumplen ya dos años del bicentenario y la Patria es sometida a su realidad. Ella según ópticas, opiniones políticas, intereses en juego, podrá ser juzgada de muy distintas formas. La reflexión sobre las palabras de Borges en el encabezamiento mueve a valorizar que somos, todo lo que debemos a aquellos gloriosos antepasados. Hora vigente de soslayar mezquindades. De entregar vocación, sacrificio, participación, amor a nuestra Argentina. No es una evocación patrioterista o chauvinista. Es un sentimiento profundo, de una hondura imposible de medir. Esta efemérides nos sorprende con la nacionalización de YPF y más allá de objeciones y críticas que pueden y deben hacerse, el hecho soberano honra el momento histórico. Lo más destacado de este ciclo del Bicentenario. Nuestra independencia fué un largo proceso nacida quizá con las invasiones inglesas, las ideas francesas,la guerras napoleónicas, la coyuntura histórica. Marchas y contramarchas, contradicciones, guerras y tragedias, pero ese 25 de Mayo protagonizado`por  pueblo y próceres, sus intérpretes, sus guías, señaló el camino definitivo para arribar a la categoría de Nación.. Celebrémosla, vibremos con emoción derramada en esta gloriosa fecha.

Chau y hasta la próxima.

 

Nota interesante:

Baltasar Hidalgo de Cisneros último virrey español. Duro, cruel, pierde el poder el 25 de mayo de 1810. Nació  en 1755. Marino de carrera comandó la Santísima Trinidad en la batalla de Trafalgar. Era la nave más grande del mundo en ese momento, con cuatro puentes. Construída en la Habana con las mejores maderas de Cuba. Atrapada por los ingleses fué remolcada pero igual se hundió. Cisneros fué luego nombrado virrey y tras su caída murió retirado en España un 9 de junio de 1829.

lunes, 21 de mayo de 2012

Extra Ufa Nº 47. LOS FILOSOFOS.

  Estos personajes también lo son en sus manipulaciones

"puestos en opinólogos, periodistólogos, y demás funciones que su exagerada autoestima les ha asignado."

Quizá esté ejerciendo una subjetividad bastante irritada cuando me zambullo en este tema, donde aventuro por definición un juicio adverso. Es que me causa estupor ver tantos individuos que se presentan con el título de filósofo como si ostentaran permiso de impunidad para decir lo que se les ocurra, lo que no estaría mal, pero lo hacen en función de decirle a su auditorio, físico o virtual lo que en el fondo le mandan decir o suponen  será util para su a veces oscuro mandatario recluído en las sombras, en el anonimato. No son honestos para elaborar una o teorías, sino que venden su inteligencia .Como los definió Francisco Occhiuzzi cultivan el importantismo y el inmortalismo. Son verborrágicos, es decir padecen de diarrea mental, hablan y no escuchan, sordera interlocutoria, y no caminan, se desplazan majestuosamente.Ellos también padecen de Broncemanía. Eso sí de cuadrarse lo hacen con la mayor solemnidad posible.
Para situar mejor el tema comencemos por definir a la filosofía. como amor a la sabiduría, la ciencia que estudia la esencia de las cosas materales. Abarca entre otras, existencia, conocimiento, verdad, moral, bellleza, la mente, el lenguaje. Su principal característica. No es empírica sino racional.
Esto último me lleva a pensar sobre que grado de racionalidad tienen estos "filòsofos" que no aportan conceptual y doctrinariamente nada importante pero sí opinan, crean o se suman como pavos reales a las corrientes de pensamiento que inducen a la gente-masa por senderos que no conducen más que al gatopardismo, a la confusión. Son justificadores, explicadores.
El filósofo no debe halagar a las pequeñas vanidades, debe correr siempre detrás de la verdad.  (Sade)  Su símbolo principal es la lechuza.
Manuel Cruz catedrático de filosofía contemporánea de la Universidad de Barcelona sostiene que el filósofo debe tener la sensibilidad necesaria para reparar en aquello ante lo cual la mayoría pasa de largo, su capacidad para enseñarnos para salir de este magma de pensamientos únicos en el que vivimos sumergidos, asfixiados,
La fauna que componen  formada por ellos mismos, mimetizados de intelectuales, periodistas, opinólogos, o todo eso junto. Se disfrazan según las circunstancias, conveniencias o exigencias. . En sus apariciones no se le atreven a preguntarles el fondo de sus afirmaciones, de sus aportes a la filosofía seria,asegurándoles impunidad. O.la de aquellos del pasado y del presente que los hay afortunadamente y nutren nuestro pesamiento , ayudan a superar nuestra ignorancia. La fauna se atreve con todo, lo enjuician todo, lo pretenden todo, se adueñan de una supuesta verdad. Se la toman con Dios,lo que no es censurable si lo hicieran en serio, pero se atribuyen el papel de interpretarlo, sus ideas, pensamienntos, intenciones, hasta su humor o su caracter pretendiendo hacerlo pensar como ellos piensan. Crean nuevas tendencias, modas, teorías políticas.Como comprobarás hay  mucha tela para cortar, mucho para desarrollar y criticar. Pretendo con esto llamarte la atención sobre la ya casi rutinaria presencia de estos personajes y como pueden influir para explicar todo lo que está mal y dejarnos tan conformes,tan vacíos..


Chau y hasta la próxima.


Nota :según nuestro pensador Scalabrini Ortiz el primer metafísico de Buenos Aires y único filósofo auténtico  fué Macedonio Fernandez. recomiendo

viernes, 18 de mayo de 2012

Nº 522 Luz y sonido.

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Las tormentas tienen un denominador común y en apariencia, soslayando la intensidad, parecen todas iguales. Un trueno, un rayo,un relámpago, para citar algunos de sus componentes, son los mismos. Está claro a lo que me refiero. Porque si las tomamos en los distintos lugares geográficos, del planeta donde se desatan y desarrollan, ellas vistas desde "abajo", medidas en sus efectos. Digo rayo, trueno, relámpago y la mayoría de las personas no solo lo identifican sino la imaginan de parecidas maneras. Pero yo quiero o intento ubicarla como si ella fuera la luz y el sonido donde el ámbito es caja de resonacia, escenario de ese instrumento con el que expresa su esplendor, su belleza, su siniestralidad. Oigo tronar, veo relampaguear luz y estampidos de rayos, cae la lluvia. No suena igual en una ciudad, ni las siluetas iluminadas se asemejan a aquellas de la campiña, la pampa, las montañas, otras ciudades, otras poblaciones. En ciudad y ciudad son diferentes.. Los sonidos, las disonancias varían hasta de barrio, de casa. Todas son una sinfonía, un concierto de cuya partitura es siempre la misma autora, la naturaleza. Teatros y escenarios mutantes, con espectadores diferentes, porque la perspectiva, la posibilidad abarcativa varían desde un reflejo entre rascacielos a un horizonte infinito, sea el campo, nuestro río. La luz y sonido nacidos de un fenómeno tan natural, nos acompañan en el recuerdo en una memoria asaz nostálgica u opresiva, de mínimas o máximas según experiencias vividas..Ese trueno con eco en el descampado es un movimiento diferente a la de la sinfonía citadina. El sonido del agua al golpear en el suelo, las tejas, las terrazas, discurrir y escurrir por las gárgolas. Los semitonos armónicos de embeleso, de miedo según las circunstancias, efectos posibles y reales. Bendición y maldición.

Escenarios de telones corridos, luces a pleno, penumbras, oscuridades intercaladas en también otras sinfonías visuales sumadas, audibles. Sin libretos, recitados, palabras. Sin apuntador, pero  con una gran directora capaz de montar semejante espectáculo.

A ella, suprema hacedora de lo natural, la admiración, el asombro por brindárnosla con tanta perfección y belleza, con independencia de sus efectos.

Chau y hasta la próxima.

martes, 15 de mayo de 2012

Nº 521 La bala.

Allí está , como siempre descansando entre objetos varios sobre mi escritorio. Hace quizá demasiado tiempo que me acompaña desde mi infancia. Eso sí, cargada de incógnitas. Conocí, conozco su origen. Fué de mi abuelo, resabio de su vida marinera. Mas nunca supe del tipo de cañoncito capaz de dispararla que formaba parte de un armamento elemental de su navío.. Alrededor de ella floreció mi imaginación infantil atribuyéndole trayectorias dañinas, blancos elegidos y destrozados. De todas sus acciones salía indemne para retornar a mis manos. Sobrevive desde mediados del siglo XIX , va, seguro, camino de sobrepasarme. No quedará allí inmóvil, aguardando por momentos mis distraídas o rutinarias miradas. Sobre ella se posarán otras. También otras manos la tomarán. Aunque mis descendientes conocen su origen, la bala me extrañará. Sabe lo que sé de su historia. También conoce lo que no se. Guarda un secreto jamás develado. Esfinge indescifrable, orgullosa, sabiéndose objeto de curiosa observación.

Más de una vez estuve tentado en pegarle un martillazo en la culata con la ilusión de hacerla revivir, despertarla de su largo sueño. Supuse sería un intento vano, aunque tuve el temor de producir una catástrofe. Entre la curiosidad y el miedo, prevaleció este último, no excento de cierto escepticismo por lo que podría suceder..

Ahora la contemplo una vez más Me detengo en sus detalles. Su color plomizo acerado,porque es de puro hierro. La rodea una banda chata de bronce martelado y giratorio. La ilustración es muy demostrativa. Llamativamente a pesar de su tamaño es bastante pesada. En mi larga serie sobre la importancia de los objetos inanimados, esta, la bala, tan cercana a mis recuerdos y a mi presente,   adquiere una de los lugares más destacados. Invoco todo lo referente a ella. Escucho el estampido del cañón. La veo volar en trayectoria desconocida dentro de mi febril imaginación infantil. Pero sobre todo, lo más importante es levantar la vista del papel donde escribo estas líneas para posarla en ella, escruto en la pared de enfrente del escritorio y allí se encuentra el retrato del marinero, que me mira, me mira y me dice: Mi legado son los recuerdos que supe incluir en tu infancia. Mi cariño, mis anécdotas, mi vida, mi muerte. Mi nieto preferido. Estas pequeñas cosas materiales  son tuyas entre ellas la bala.

Por eso al verla, al mirar el retrato, oigo la  hermosa voz genovesa de mi inolvidable abuelo.

Chau y hasta la próxima.